Desde muy joven combinó su afición por la música con su pasión por las drogas consiguiendo una gran deuda con el banco y un cerebro con más agujeros que un queso de Gruyere.

Sospecha que entró en el grupo por la subvención. Aún así se siente querido.

En Señora Hudson aporrea los timbales y los platos y controla el tempo con mano de hierro